¿Te levantas con la mandíbula cargada, dolor de cabeza o la sensación de haber pasado la noche apretando los dientes? ¿Tu pareja te ha dicho alguna vez que haces ruido con la boca mientras duermes? Puede que tengas bruxismo, algo mucho más frecuente de lo que parece y que muchas personas no descubren hasta que el dentista les señala el desgaste en una revisión.
En BASTIDA Clínica Dental lo vemos a diario en la consulta de Vigo. Por eso hemos preparado esta guía: qué es, cómo saber si lo tienes, por qué aparece y qué se puede hacer para que no te dé más problemas.
¿Qué es el bruxismo?
El bruxismo es la actividad involuntaria de los músculos de la mandíbula que hace que aprietes o rechines los dientes fuera de los momentos en que masticas o hablas. Puede ocurrir mientras duermes o estando despierto, y casi siempre sin que te des cuenta.
Durante años se habló de él como una enfermedad. Hoy los especialistas lo ven de otra manera: en una persona sana no es un trastorno en sí mismo, pero sí un factor de riesgo. Cuando es intenso o se mantiene en el tiempo, acaba pasando factura a los dientes, a los músculos y a la articulación de la mandíbula.
Tampoco es algo raro. Los estudios calculan que entre un 22 % y un 31 % de los adultos aprietan los dientes durante el día, y alrededor de un 13 % lo hacen por la noche.
Tipos de bruxismo
La clasificación que se utiliza hoy tiene en cuenta el momento del día en que aparece, porque las causas y el tratamiento cambian bastante de uno a otro.
Bruxismo del sueño (nocturno)
Se produce mientras duermes, en forma de episodios breves en los que la mandíbula se tensa o se mueve de lado a lado. Es el que suele hacer ruido, así que muchas veces lo detecta antes quien duerme contigo que tú mismo. Está relacionado con los microdespertares del sueño y, en algunos casos, con la apnea del sueño.
Bruxismo de vigilia (diurno)
Aparece estando despierto. Suele consistir en apretar los dientes o mantener la mandíbula en tensión sin rechinar, por ejemplo delante del ordenador, conduciendo o en momentos de concentración o nervios. Tampoco es voluntario: la mayoría de las personas no son conscientes de que lo hacen hasta que empiezan a fijarse.
Quizá hayas leído también sobre el bruxismo céntrico (apretar sin apenas movimiento, con más desgaste en muelas y premolares) y el bruxismo excéntrico (frotar los dientes hacia delante y hacia los lados, con más desgaste en los incisivos). Es una forma de describir cómo se mueve la mandíbula, útil para interpretar el tipo de desgaste que vemos en la boca, pero no sustituye a la clasificación anterior.
Síntomas: cómo saber si aprietas los dientes
Hay personas con bruxismo que no notan nada durante años. Otras reconocen varias de estas señales:
- Dolor o cansancio en la mandíbula al despertar, o sensación de tener la cara «cargada».
- Dolor de cabeza por la mañana, sobre todo en las sienes.
- Dientes más cortos, planos o con el borde desgastado.
- Sensibilidad al frío o al calor sin que haya caries.
- Pequeñas fracturas en dientes o empastes que se rompen sin motivo aparente.
- Chasquidos al abrir y cerrar la boca, o dificultad para abrirla del todo (lo que se conoce como trismus).
- Dolor de oído, de cuello o de hombros sin una causa clara.
- Marcas de los dientes en los bordes de la lengua o una línea blanquecina en el interior de las mejillas.
- Músculos de la mandíbula más marcados de lo normal (hipertrofia maseterina), que pueden hacer la cara más cuadrada.
Un truco sencillo para el bruxismo diurno: varias veces al día, pregúntate si tienes los dientes en contacto. En reposo, los labios deberían estar juntos y los dientes ligeramente separados. Si te sorprendes a menudo con los dientes apretados, coméntaselo a tu dentista.
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¿Por qué aparece el bruxismo? Causas y factores de riesgo
No hay una única causa. Lo más habitual es que se junten varios factores, y en cada persona pesan de forma distinta:
- Estrés y ansiedad. Es el factor que más se repite, sobre todo en el bruxismo de día. No hace falta ser una persona especialmente nerviosa: una época de más presión en el trabajo o en casa puede bastar para que aparezca. De hecho, el estrés está detrás de muchos casos de dolor de dientes por nervios.
- Trastornos del sueño. El bruxismo nocturno está muy ligado a los microdespertares y a la apnea obstructiva del sueño. Si además roncas o te despiertas cansado, conviene estudiarlo. Aquí te contamos qué hacer para dejar de roncar.
- Tabaco, alcohol y cafeína. Aumentan la probabilidad y la intensidad de los episodios, sobre todo si se consumen por la tarde o la noche.
- Algunos medicamentos. Ciertos antidepresivos (los llamados ISRS) y algunos estimulantes se asocian a más bruxismo. Nunca dejes un tratamiento por tu cuenta: coméntalo con tu médico.
- Reflujo gastroesofágico. Se ha relacionado con el bruxismo del sueño.
- Antecedentes familiares. Es más frecuente si tus padres o hermanos también lo tienen.
¿Y la mordida? Durante mucho tiempo se pensó que tener los dientes mal colocados era la causa principal. Hoy se sabe que su papel es pequeño. Una maloclusión puede tener otras razones para tratarse con ortodoncia, pero corregirla no hace desaparecer el bruxismo por sí sola.
Consecuencias del bruxismo si no se trata
Cuando el bruxismo es leve y ocasional, puede no dar problemas. Si es intenso o se prolonga durante años, los efectos se notan en dos frentes.
En los dientes
El roce y la presión constantes desgastan el esmalte, lo que provoca sensibilidad y dientes cada vez más cortos. También aparecen grietas y fracturas, tanto en dientes naturales como en empastes, coronas o implantes. En los casos avanzados, la boca pierde altura al cerrar, algo que cambia la mordida y hasta el aspecto de la cara y que es mucho más complejo de reconstruir que de prevenir.
En los músculos y la articulación
Los músculos de la mandíbula trabajan muchas más horas de las que deberían. El resultado puede ser dolor facial, dolores de cabeza tensionales, molestias en cuello y oídos, y problemas en la articulación temporomandibular (ATM), con chasquidos, bloqueos o dolor al masticar.
Además, el bruxismo del sueño y el mal descanso se alimentan entre sí: dormir peor favorece los episodios, y los episodios fragmentan el sueño.
Cómo se diagnostica el bruxismo
Lo más habitual es que el diagnóstico llegue por una de estas vías: el dentista ve el desgaste en una revisión, vienes a consulta por dolor en la cara o la mandíbula, o alguien de tu entorno te oye rechinar por la noche.
En consulta, el diagnóstico se apoya en tres pasos:
- Conversación contigo. Te preguntaremos cómo te levantas, si tienes dolores de cabeza, cómo duermes, qué medicación tomas y cómo es tu día a día.
- Exploración. Revisamos el desgaste de los dientes, las marcas en lengua y mejillas, la musculatura y el movimiento de la articulación.
- Pruebas complementarias, si hacen falta. Las radiografías o fotografías nos ayudan a valorar el daño en dientes y articulación. Si sospechamos un trastorno del sueño como la apnea, te derivaremos a una unidad de sueño, donde la polisomnografía permite confirmar el bruxismo nocturno con total seguridad.
Tratamiento del bruxismo
Conviene ser claros desde el principio: el bruxismo no tiene una «cura» definitiva, y la mayoría de las personas que lo tienen lo seguirán teniendo en mayor o menor medida. El objetivo del tratamiento es proteger los dientes, aliviar el dolor y reducir los episodios. Y se consigue muy bien.
El plan depende del tipo de bruxismo, de los síntomas y de lo que haya detrás en cada caso. Estas son las opciones más utilizadas:
Férula de descarga
Es el tratamiento de referencia para el bruxismo nocturno. Se trata de una placa de resina rígida, hecha a medida a partir de un escáner o un molde de tu boca, que se coloca por la noche sobre una de las arcadas.
La férula no evita que aprietes, pero hace que la fuerza la reciba ella y no tus dientes. También ayuda a repartir la presión y a que los músculos trabajen de forma más relajada, lo que suele notarse en menos dolor por la mañana.
No hay que confundirla con las férulas deportivas, que protegen de golpes y se usan solo durante el ejercicio. Las férulas blandas que se venden en farmacias no son una buena alternativa a largo plazo: no se ajustan bien a la mordida y, en algunas personas, incluso animan a morder más. Una férula a medida necesita revisiones periódicas para ajustarla y comprobar su desgaste.
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Fisioterapia
Cuando hay dolor muscular o problemas en la articulación, trabajamos junto a fisioterapeutas especializados en ATM. Con terapia manual, ejercicios y pautas de postura se consigue relajar la musculatura y recuperar el movimiento normal de la mandíbula.
Control del estrés y de los hábitos de día
Para el bruxismo de vigilia, lo que mejor funciona es aprender a detectarlo. Recordatorios en el móvil, notas adhesivas en la pantalla o asociar la comprobación a gestos cotidianos (cada vez que desbloqueas el teléfono, por ejemplo) ayudan a soltar la mandíbula a tiempo. Si el estrés o la ansiedad pesan mucho, el apoyo de un psicólogo puede marcar la diferencia.
Infiltraciones de toxina botulínica
En casos con mucho dolor muscular o hipertrofia de los maseteros que no mejoran con las medidas anteriores, pueden valorarse infiltraciones de toxina botulínica en los músculos de la masticación. Reducen la fuerza de la contracción durante unos meses y alivian el dolor. Siempre deben indicarse tras un diagnóstico completo y como complemento, no como sustituto de la férula.
Tratar lo que hay detrás
Si el bruxismo va unido a apnea del sueño, reflujo o a un medicamento concreto, abordar ese problema con el especialista correspondiente suele reducir también los episodios. Y si el desgaste ya ha dañado los dientes, habrá que restaurarlos con empastes, carillas o coronas, pero siempre después de tener el bruxismo controlado para que el trabajo dure.
Bruxismo en niños
En los niños es muy frecuente, sobre todo mientras cambian los dientes de leche, y en muchos casos desaparece solo con el crecimiento. Aun así, merece la pena consultarlo si rechina mucho, se queja de dolor en la mandíbula o la cabeza, ronca o respira por la boca al dormir. En nuestra consulta de odontopediatría en Vigo valoramos cada caso y te decimos si hace falta hacer algo o basta con vigilarlo.
Consejos para el día a día
- Cuida el sueño: horarios regulares, cena ligera y pantallas fuera un rato antes de acostarte.
- Reduce el café, el alcohol y el tabaco, sobre todo a partir de media tarde.
- Evita mascar chicle a menudo y morder bolígrafos, uñas u objetos duros.
- Busca una forma de desconectar que te funcione: deporte, estiramientos, respiración o simplemente un paseo.
- Masajea suavemente los músculos de la mandíbula y aplica calor húmedo si notas tensión.
- Usa la férula cada noche si la tienes, y tráela a las revisiones.
Preguntas frecuentes sobre el bruxismo
¿El bruxismo se cura?
No existe un tratamiento que lo elimine para siempre, pero sí se puede controlar muy bien. Con la férula, el manejo del estrés y los hábitos adecuados, la mayoría de las personas dejan de tener dolor y protegen sus dientes a largo plazo.
¿Cuánto dura una férula de descarga?
Depende de la fuerza con la que aprietes y de cómo la cuides. Con revisiones periódicas, una férula de resina rígida suele durar varios años. Si se rompe, se deforma o ya no ajusta bien, hay que ajustarla o sustituirla.
¿Cuánto cuesta el tratamiento del bruxismo?
Varía según el tipo de férula y lo que necesite cada caso (fisioterapia, restauraciones, estudio del sueño…). Tras la primera valoración te damos un presupuesto cerrado y sin compromiso.
¿El estrés provoca bruxismo?
Es uno de los factores más importantes, sobre todo en el bruxismo diurno, pero no el único. El sueño, el consumo de tabaco, alcohol o cafeína, algunos fármacos y la genética también influyen.
¿Puedo tener bruxismo sin saberlo?
Sí, y es muy habitual. Muchas personas lo descubren en una revisión, cuando el dentista ve el desgaste. Por eso las revisiones periódicas son la mejor forma de detectarlo a tiempo.
¿Sirven las férulas de farmacia?
Como solución puntual de unos días pueden servir, pero no están pensadas para usarse a largo plazo. Al no estar hechas a medida, no reparten bien la fuerza y pueden empeorar las molestias.
¿Crees que puedes tener bruxismo? Te ayudamos en Vigo
Si te has visto reflejado en algunas de estas señales, lo mejor es no esperar a que aparezca el dolor o se rompa un diente. En BASTIDA Clínica Dental revisamos tu caso con calma, te explicamos qué está pasando y te proponemos el tratamiento que mejor se adapta a ti.
Estamos en la Av. Hispanidad, 96, en Vigo. Puedes pedir cita en nuestra web, llamarnos al 986 41 70 34 o escribirnos a clinicabastida@clinicabastida.es y te damos cita.
Fuentes
- Manfredini D, Winocur E, Guarda-Nardini L, Paesani D, Lobbezoo F. Epidemiology of bruxism in adults: a systematic review of the literature. Journal of Orofacial Pain. 2013;27(2):99-110.
- Lobbezoo F, Ahlberg J, Raphael KG, et al. International consensus on the assessment of bruxism: report of a work in progress. Journal of Oral Rehabilitation. 2018;45(11):837-844.