Las boqueras, también conocidas en el ámbito clínico como queilitis angular, son una afección muy común que afecta a personas de todas las edades. Aunque no suelen representar un problema grave, pueden resultar molestas, dolorosas y difíciles de eliminar si no se tratan correctamente. En muchas ocasiones, los pacientes acuden a consulta porque las lesiones en la comisura de los labios no desaparecen por sí solas o porque tienden a reaparecer una y otra vez. En nuestra clínica dental en Vigo sabemos que este problema genera incomodidad estética y física, por lo que es importante comprender sus causas, síntomas y tratamientos para abordarlo con eficacia.
Es el momento de desarrollar toda la información para que cualquier persona pueda entender las boqueras o queilitis angular y aprender a manejarla de forma adecuada, apoyándose siempre en la atención profesional cuando sea necesario.
¿Qué son las boqueras?
Las boqueras o queilitis angular son lesiones inflamatorias que se producen en una o ambas comisuras de los labios. Estas lesiones se caracterizan por enrojecimiento, grietas, descamación e incluso pequeñas heridas que pueden provocar dolor al abrir la boca, hablar, comer o reír. Este problema aparece cuando la piel de esa zona se irrita y se rompe, favoreciendo la acumulación de humedad y la proliferación de microorganismos como bacterias u hongos.
Aunque muchas personas las relacionan con el frío o la sequedad ambiental, lo cierto es que las boqueras pueden tener múltiples causas, desde un déficit nutricional hasta hábitos cotidianos que pasan desapercibidos. Además, la zona de las comisuras es muy delicada y está en constante movimiento, por lo que las heridas tardan más en cicatrizar si no se tratan adecuadamente.
Características del queilitis angular
La queilitis angular tiene una serie de características clínicas que ayudan a diferenciarla de otras afecciones orales o dermatológicas. Estas son algunas de las más habituales:
- Enrojecimiento en la comisura labial.
- Grietas verticales que pueden abrirse con el movimiento de la boca.
- Dolor o escozor al abrir la boca, comer alimentos ácidos o salados.
- Sensación de tirantez o piel reseca en la zona afectada.
- Formación de pequeñas costras o fisuras.
- En casos más graves, presencia de exudado o sobreinfección por hongos (normalmente Candida albicans) o bacterias (como Staphylococcus aureus).
Una de las características que hace persistentes a las boqueras es que la zona afectada suele mantenerse húmeda debido a la saliva. Esto impide la correcta cicatrización y favorece la proliferación microbiana, por lo que es habitual que las lesiones reaparezcan si no se realiza un tratamiento adecuado.
Síntomas de las boqueras
Los síntomas de las boqueras son fáciles de identificar, aunque pueden confundirse con irritaciones menores o heridas provocadas por resequedad. Los signos más frecuentes incluyen:
- Dolor o molestia en las comisuras de los labios.
- Ardor o sensación de quemazón al comer, especialmente con frutas ácidas, especias o alimentos salados.
- Grietas o fisuras dolorosas que pueden sangrar ligeramente.
- Picor o inflamación persistente.
- Dificultad para abrir la boca por completo debido a la tirantez.
- Sensación de humedad constante o irritación por el contacto con la saliva.
En casos avanzados de queilitis angular, las heridas pueden infectarse, lo que incrementa el dolor y prolonga el proceso de curación. Por ello, es fundamental identificar los síntomas y acudir a un especialista si las lesiones no mejoran en pocos días.
Tratamientos para las boqueras
El tratamiento de las boqueras depende principalmente de su causa. Aunque muchas personas aplican cremas hidratantes o remedios caseros, lo más eficaz es seguir un tratamiento orientado a tratar la inflamación, frenar la infección (si la hay) y favorecer la cicatrización. Los tratamientos más habituales incluyen:
- Cremas antimicóticas. Cuando la queilitis angular está causada por hongos del tipo Candida, es fundamental aplicar antifúngicos tópicos, como clotrimazol o nistatina. Esta es una de las causas más frecuentes, especialmente en personas con prótesis dentales, viejos hábitos de humedecer los labios o en pacientes con sistema inmunológico debilitado.
- Antibióticos tópicos. Si la infección es bacteriana, se pueden emplear pomadas antibióticas (como mupirocina o ácido fusídico). Un diagnóstico correcto es esencial para no confundir una causa bacteriana con una fúngica, ya que aplicar antifúngicos sin necesidad puede retrasar la curación.
- Protector labial oclusivo. El uso de bálsamos labiales espesos o cremas reparadoras ayuda a proteger la piel y evitar que la saliva agrave la lesión. Productos con vaselina, lanolina o manteca de karité pueden ser muy útiles.
- Tratamiento nutricional. Cuando las boqueras se relacionan con déficits de vitaminas del grupo B, hierro o zinc, es fundamental corregirlos con la dieta o suplementos. Muchos pacientes experimentan una mejora notable tras restablecer estos niveles.
- Ajuste de prótesis dentales. Si el origen está en una prótesis dental mal ajustada, desgastada o baja, es necesario acudir al dentista para realizar los ajustes pertinentes, ya que esto puede ser la causa de la acumulación de saliva en las comisuras.
- Hidratación y cuidados tópicos. Mantener la zona seca, limpia y protegida es clave para una curación rápida. Se suelen recomendar cremas cicatrizantes con vitaminas A y E, ácido hialurónico o zinc.
Causas del queilitis angular
Las boqueras tienen múltiples causas posibles, y en muchos casos interviene más de un factor. Las más comunes incluyen:
- Infecciones por hongos. La Candida albicans está presente de forma habitual en la boca, pero ciertas condiciones pueden favorecer su proliferación.
- Infecciones bacterianas. Staphylococcus aureus puede provocar inflamación y dificultar la curación.
- Humedad constante. Tener la boca seca, lamerse los labios, usar prótesis dentales o babear por la noche puede causar irritación.
- Déficit de vitaminas o hierro. Particularmente vitaminas B2, B3, B6, B12, hierro y zinc. Este es un factor muy común en personas mayores.
- Alergias o irritación por contacto. Cosméticos, dentífricos, prótesis o alimentos pueden generar irritación crónica.
- Problemas dentales. Prótesis mal ajustadas, mordida incorrecta o pérdida de dientes pueden alterar el soporte labial.
- Factores sistémicos. Diabetes, alteraciones inmunológicas, enfermedades cutáneas o déficit nutricionales prolongados.
Recomendaciones para el queilitis angular
Además del tratamiento médico, existen cuidados y hábitos diarios que pueden ayudar a mejorar las boqueras más rápidamente y prevenir su reaparición:
- Mantener los labios hidratados con productos espesos y protectores.
- Evitar lamerse los labios o humedecer las comisuras.
- Beber suficiente agua a lo largo del día.
- Usar productos labiales sin fragancias ni irritantes.
- Evitar alimentos ácidos, picantes o muy salados mientras duren las lesiones.
- Mantener una correcta higiene dental y revisar el ajuste de prótesis.
- Reforzar la dieta con alimentos ricos en vitaminas del grupo B y hierro.
- Evitar exponer la piel al frío sin protección labial.
Identificar la causa real de las boqueras
Las boqueras o queilitis angular pueden parecer un problema menor al principio, pero la realidad es que, si no se tratan adecuadamente, pueden convertirse en una molestia persistente. Suelen generar dolor, molestias al comer y hablar, y cambios en la apariencia de la piel que impactan tanto en el bienestar como en la autoestima. Por eso es tan importante entender que no se trata solo de una simple irritación, sino de una afección que puede tener múltiples causas: infecciones, falta de vitaminas, hábitos cotidianos o incluso problemas dentales.
Una de las claves para eliminar las boqueras es identificar su causa real. A veces basta con hidratar mejor los labios, pero en muchas ocasiones se necesita un tratamiento antimicótico o antibiótico, corregir un déficit nutricional o ajustar una prótesis dental. Por ello, lo más recomendable es acudir a un profesional que pueda valorar la lesión en consulta y ofrecer un tratamiento personalizado.
Además del tratamiento, la prevención juega un papel fundamental. Mantener una buena hidratación, cuidar la salud oral, proteger la piel del frío, evitar lamerse los labios y llevar una alimentación equilibrada son hábitos sencillos que pueden marcar una gran diferencia. En la mayoría de los casos, la combinación de cuidados diarios y tratamiento adecuado asegura una recuperación total y evita que las lesiones reaparezcan.